Frío por Navidad; calor desde San Juan.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Con los años viene el seso.
Sal derramada, quimera armada.
En todas partes tiene la semana su martes.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Irse de picos pardos.
Agua del cielo no quita riego.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
La lengua es el azote del culo.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
Variante: Salir de Guatemala y meterse en Guatepeor.
La belleza siempre tiene razón
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Para el postrero no hay cuchara.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
A la mujer no la cates, no es melón.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Aquí el más tonto hace relojes.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Lo que no conviene no viene.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Tanto le alabas que nunca acabas.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Quien calladamente arde, más se quema.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.