El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
No falta de que reirse.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Todas las cosas pasan como el viento.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Buen lector, mal escribano.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
La primera señora, la segunda escoba.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Más vale mendrugo que tarugo.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Noche toledana. (Irse de farra).
A buen sueño, no hay cama dura.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
La lluvia no se queda en el cielo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Buscarle cinco pies al gato.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
A braga rota, compañón sano.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Viajar con un amigo hace amar la vida
El que no tiene hijos los mata a palos.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
A quien has de acallar, has de halagar.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.