Una mentira, madre es de cien hijas.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Manda, manda, Pedro y anda.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Hay quien las mata callando.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Cada cual es dueño de su miedo.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Consejo tardío, consejo baldío.
Más perdido que Adán el día de la madre.
En enero, cada oveja con su cordero.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Arena y cal encubren mucho mal.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Un buen día vale por un mal mes
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El casado por amor vive vida con dolor.
El llanto sobre el difunto.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Hacerse de la vista gorda.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Obremos a no ver, dineros a perder.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.