Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
No juzgues el barco desde tierra
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Si vives alegre, rico eres.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Mejor prevenir que lamentar.
Del necio, a veces, buen consejo.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Se heredan dinero y deudas
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Al mal paso, darle prisa.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Otoñada segura, San Francisco la procura.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
La práctica hace al maestro.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
La alegría da miedo
No todo lo que pendula cae
No te asombres por poca cosa.
Un hombre puede lo que sabe
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Buena vida si refrenas tu ira.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Hacerte amigo del juez
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
La prisa es la madre de la imperfección.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Refranes viejos, recortes del evangelio.