Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
No hagas leña del árbol caído.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
A buen puerto vas por agua.
A buen salvo está el que repica.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A caballo que se empaca, dale estaca.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Aceptar un don, requiere discreción.
A consejo de ruin, campana de madera.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
A la par es negar y tarde dar.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Al loco y al fraile, aire.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Al son que te tañan, a ése baila.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Andar con pies de plomo.
Ante la duda, la más madura.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Antes de meter, prometer.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Antes doblar que quebrar.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.