Las pulseras de metal suenan si son dos.
La más cauta es tenida por más casta.
El que la ley establece, guardarla debe.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Piensa mal y acertarás.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Cada cual en su corral.
Con pedantes, ni un instante.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
El amor no se mendiga, se merece.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Favor publicado, favor deshonrado.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.