Se cree el bizco rey entre los ciegos.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
El relajo es dulce después del trabajo.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Donde hay orden, hay bendición.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Pedir las perlas de la virgen.
Hacer buenas (o malas) migas.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
El gozo en el pozo.
Lo que fuere sonará.
Entre col y col, lechuga.
A feria vayas que más valgas.
Las penas no matan, pero rematan.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Con una rueda, no anda una carreta.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Desvestir un santo para vestir otro.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Es de sabios cambiar de mujer.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Ojo al parche.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
La muerte a nadie perdona.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
No hay mano que pueda para el tiempo
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Las grandes penas no se quejan.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
No hay nada peor que un año sin siembra.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
A cama chica, echarse en medio.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.