El que calla, no dice nada.
Donde hay duda hay libertad.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
El oro luce, y la virtud reluce.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Todo gran amor no es posible sin pena.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Lo raro es caro.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
No puedes tapar el cielo con la mano.
El buscador es descubridor.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
A gato viejo, rata tierna.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
El que rompe, paga.
La libertad vale más que el oro
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Mujer pecosa, mujer candela.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
La cascara guarda el palo.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Los difuntos, todos juntos.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El que asno nace, asno se queda.
No dar ni recibir, sin escribir.