Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Donde aprietan, no chorrea.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Vamos a ver dijo el ciego.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Una mentira puede matar mil verdades.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
A barba muerta, obligación cubierta.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Por San Andrés, corderillos tres.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Heredar hace medrar; que no trabajar.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
La sal no es atacada por las hormigas.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Nunca olvides tu casa.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Peso y medida, alma perdida.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Cada arroyo tiene su fuente.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Algún día, ahorcan blancos.
A mala suerte, envidia fuerte.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.