Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Hay más días que longanizas.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
No todo lo que pendula cae
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
No hay más araña que la que teje.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
A caballo grande, grandes espuelas.
El corazón no sabe mentir
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.