Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Guerra avisada no mata soldado.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Llámame gorrión y échame trigo.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Ha de salir la corneja al soto.
La tierra que me sé, por madre la he.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Qué pacaya te echaste encima!
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Labrador lunero, no llena el granero.
La risa va por barrios.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Cruz y raya, para que me vaya.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Borracho que come miel, pobre de él!
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Espéjate para que veas cómo eres.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
A la noche putas y a la mañana comadres.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
El mosquito de uno es el camello de otro.
No cortes el árbol que te da sombra.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Son nones y no llegan a tres.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.