Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
El que mucho duerme poco aprende.
Después de la victoria, aprieta el casco.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.