Llaga incurable, vida miserable.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Dar limosna no aligera la bolsa
Un "quizá" ni ata ni desata.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
De tal colmena tal enjambre.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El que mucho escoge poco coge.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Dios ayuda al que mucho madruga.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
La honestidad es un vestido de oro
A buen santo te encomiendas.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Al mal paso, darle prisa.
A mala suerte, envidia fuerte.