Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Duerme más que un gato con anemia.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
La práctica vale más que la gramática.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Planta y cría y tendrás alegría.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Una espina en el ojo.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Más groso que el Guelpa.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
El hable es plata, el silencio es oro.
Este batea y corre para tercera.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Más fea que una patada en la canilla.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.