La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Dinero guardado, barco amarrado.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Quien desprecia, comprar quiere.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
A los 60 pocos hombres conservan su herramienta, y es por regla general, que desde los 50 anda mal.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Lo malo sin maestro se aprende.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Los casados, casa quieren.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Más duro que sancocho de pata.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Ama como el lobo ama a la oveja
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
El sabio calla, el tonto otorga.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.