La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Remendar y dar a putas.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Engordar para vivir no es gordura de reír.
El sueño quita el hambre.
Peso y medida, alma perdida.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Una copa a las once, son once a la una.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Ignora al ignorante.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
¿Mirón y errarla?.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Come para vivir y bebe para comer.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Palabras de santo, uñas de gato.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
El vino hace buena sangre
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Gota a gota, la mar se agota.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
El que fía, o pierde o porfía.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).