Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Lo bien hecho bien parece.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Más dañado que agua de florero.
Gato con guantes no caza ratones.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Aprende llorando y reirás ganando.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Incluso el día más largo tiene un final
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Con el metro que midas, te medirán.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Año de neblinas, año de harinas.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El tiempo todo lo cura
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Madre dispuesta, hija vaga.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.