Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
No es bueno huir en zancos.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Serio como perro en bote.
Pan duro, pero seguro.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
No solo de pan vive el hombre.
Loro viejo no aprende a hablar.
Ama, perdona y olvida.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
La fantasía es la loca de la casa
Se defiende como gato panza arriba.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
La reputación dura más que la vida.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Si te queda el saco.
Cambiar de opinión es de sabios.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Freír todo el arenque para comer las huevas