Dueña que mucho mira, poco hila.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
No se puede repicar y andar en la procesión.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Quien no madruga, no caza boruga.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
El que se enoja pierde.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
El que paga mal, paga dos veces.
Nadie nace maestro.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Hace más el que quiere que el que puede.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Palabras sin obras, barato se venden.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Paso a paso se hace camino al andar.
La muerte nos iguala a todos.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Ser amable es ser invencible.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
La vida es un misterio, desvelalo.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
El avariento nunca está contento.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.