Martillo de plata rompe puertas de hierro.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
A dádivas, no hay acero que resista.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
La lengua no es de acero, pero corta.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena