No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
El oro luce, y la virtud reluce.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
La noche es capa de pecadores.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Quien se quemare, que sople.
En boca cerrada no entran moscas.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Todo tiene solución menos la muerte.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
El loco, por la pena es cuerdo.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
La pereza es la madre de la pobreza.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Dame rojura y te daré hermosura.
Dios castiga sin dar voces.
Ladran, pues cabalgo.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Las obras, con las sobras.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Estar como caimán en boca de caño.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Año bisiesto, año siniestro.
Hacer castillos en el aire.
Decir, me pesó; callar, no.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.