No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Meter aguja y sacar reja.
Callemos, que el sordo escucha.
En guerra avisada no muere gente.
Flaco hombre, mucho come.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
El agua de Agosto quita vino y no da mosto.
A su tiempo se cogen las uvas.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
El que paga manda y el que no se aguanta.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Juntos pero no revueltos.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
La experiencia es a veces dolencia.
Pasar amargura por ganar hermosura.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El hambre aguza el ingenio.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Malo si izan, y malo, si no izan.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
No es oro todo lo que reluce.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Demasiado pedo para la mula.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.