Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
En el amor solo el principio es divertido
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Quien nada pide, nada recibe.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Si hay miseria, que no se note
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
A dos palabras tres porradas.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
A los tuyos, con razón o sin ella.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Buena olla y mal testamento.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.