Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Cartas cantan.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Amores reñidos, los más queridos.
De buena semilla, buena cosecha.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Madre pía, daña cría.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
El gozo en el pozo.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Olla con gallina, la mejor medicina.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Hijos casados, duelos doblados.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
O todos moros o todos cristianos.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.