Cuanto más se duerme más se quiere.
Dejar al gato con el pescado.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
El ave canta aunque la rama cruja.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Ayatola no me toques la pirola.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Al potro y al niño, con cariño.
Después de la resaca viene la pleamar.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Fruta prohibida, más apetecida.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
A donde va encuentra un problema
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Cortesías engendran cortesías.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Lo que es igual, no es trampa.
Quien mucho desea, mucho teme.
Comer sin vino, comer canino.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
El que no llora no mama.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
El perro viejo no ladra sin razón.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.