El amor es atrevido más que la ignorancia.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Amigo viejo y casa nueva
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Al mal dar, tabaquear.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Más perdido que perro en misa.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
A hija casada, los yernos a la puerta.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
De la risa al duelo un pelo.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Mal me huele, quien mucho huele.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
La lluvia viene después de los bosques.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Otro gallo le cantara.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
A jugar y perder, pagar y callar.
A mi, mis timbres.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Quien baila, de boda en boda se anda.
La muerte hace reflexionar.