El gandul es un cadáver con apetito.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
El vino abre el camino.
A otra puerta, que ésta no se abre.