Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Y vuelta la burra al trigo.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
No hagas mal y no habrás miedo.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Saber más que Merlín.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
No es nada, que del humo llora.
Dar antes que amagar.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Pintada en los WC.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Te casaste, te frego.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
No tires piedras sobre tu tejado.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Llámame gorrión y échame trigo.
Hacienda de señores, se la comen los señores.