El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Para ir al cielo primero hay que morir.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
A tal puta, tal rufián.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Hacer de necesidad virtud.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Remendar y dar a putas.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
El joven armado y el viejo arrugado.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.