La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Por todas partes se va a Roma.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Caminito comenzado, es medio andado.
Pocas palabras son mejor.
Al hombre de rejo, vino recio.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Del precipitar nace el arrepentir.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Bien convida, quien prestó bebe.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Bailaré según tu música.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
A Seguro se lo llevaron preso
Borracho que come miel, pobre de él!
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Buitres y milanos, primos hermanos.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.