Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
El que fía o promete, en deudas se mete.
No creó Dios al burro para músico.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
El que tiene narices, no manda a oler.
El que no se fía, no es de fiar.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Buena fama, hurto encubre.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Cada uno canta como le pagan.
Casarás y amansarás.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
La esperanza es el pan de los pobres.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El que presta, a pedir se atiene.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Tanto le alabas que nunca acabas.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Decir bien y obrar mejor.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Víbora que chilla no pica.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Adelante con los faroles.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.