Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
El cantar, alegra el trabajar.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
A buenos ocios, malos negocios.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Arrieros somos y en el camino andamos.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Jamás digas: nunca jamás.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Sirva de algo mientras se muere.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
La edad de oro nunca es la presente.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
A cada cajón, su aldabón.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Lo cortes, no quita lo valiente.
El que fía, o pierde o porfía.
Salir del fuego para caer a las brasas.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.