Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Arma de Dios es Cristo.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Miren quién habló, que la casa honró.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
La respuesta más rápida es la acción.
A falta de reja, culo de oveja.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
De lo bendito, poquito.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
¿Mirón y errarla?.
Caro compró el que rogó.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
La vida es así, y el día es hoy.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
El que siembra, cosecha.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Sal no se cuenta con que es salado.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Saber uno los bueyes con que ara.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.