Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Contra un padre no hay razón.
Hablar a tontas y a locas.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
A la hija, tápala la rendija.
Donde mores no enamores.
Todavía aguas corren profundamente.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Toda desgracia es una lección.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Una buena dote es un lecho de espinos
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
La vida es un deber a cumplir
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.