Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Ni para carga ni para silla.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Estornudos y frailes, salen a pares.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
A cada necio agrada su porrada.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Palabras sin obras, barato se venden.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Hombre chico, pensamientos grandes.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Encima de la leche, nada eches.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
La lengua queda y los ojos listos.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
El aburrimiento es una desgracia
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Al calvo pelón como al niño cagón.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Amistad de yerno, sol en invierno.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Más ordinario que un moco en una corbata.
Ande o no ande, la burra grande.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.