Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Perros y gatos, distintos platos.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Orejas de burro.
Las cañas se vuelven lanzas.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
El tonto ni de Dios goza.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Los casados, casa quieren.
Salvarse por los pelos.
Cada pez en su agua.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Sacar los trapos al sol.
A amo ruin, mozo malsín.
Cuanto más se ama menos se conoce
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Hablara yo para mañana.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.