No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Ara bien y cogerás trigo.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
De dos males, elige el menor.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Hay ropa tendida.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Ser amable es ser invencible.
Haber muchos cocos por pelar.
Jugar a las cartas vistas.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
La flor no se conserva roja cien días.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Ofrecer el oro y el moro.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Hay más santos que nichos.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
El gato escaldado, del agua fría corre.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Hacer una cosa contra viento y marea.
De los muertos no se hable sino bien.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.