Pasado el tranco, olvidado el santo.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Creer a pie juntillas.
La cara del santo hace el milagro.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
De padres bocois hijos cubetas.
La reputación dura más que la vida.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
A la mujer y a la mula, vara dura.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Cada dueño tiene su sueño.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
A mi, mis timbres.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
No hay mal que por bien no venga.
Al endeble todos se le atreven.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Las paredes oyen.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.