No hay madre como la de uno mismo.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Acójome a Dios que vale más que vos.
La col hervida dos veces mata.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Para el avaro, todo es caro.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Arandino, borracho fino.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
La lujuria nunca duerme.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Al freír será el reír.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
El que quiere baile, que pague músico.
Hablar hasta por los codos.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Ingratos hacen recatados.
La oración breve sube al cielo.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
En casa pobre no hay mujer buena.
Mudarse por mejorarse.
Dame rojura y te daré hermosura.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.