El borriquito delante, para que no se espante.
Ayer putas y hoy comadres.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Bien está lo que bien acaba.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Reino dividido, reino perdido.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Muchos pocos hacen un mucho.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Escucha el silencio... que habla.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El joven armado y el viejo arrugado.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Este navega con banderita de pendejo.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
En enero, el besugo es caballero.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Estoy en un callejón sin salida.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.