La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Reino dividido, reino perdido.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Bien está lo que bien acaba.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Muchos pocos hacen un mucho.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
El joven armado y el viejo arrugado.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Escucha el silencio... que habla.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
De mozo rezongador nunca buena labor.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
De padres bocois hijos cubetas.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Creer a pie juntillas.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
La cara del santo hace el milagro.
Estoy en un callejón sin salida.
En enero, el besugo es caballero.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Este navega con banderita de pendejo.