Quien bien ata, bien desata.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Quien busca, halla.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El miedo guarda la viña.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Quien se quemare, que sople.
Hacer de su capa un sayo.
Meterse en la boca del lobo.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Hacer el agosto.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Lo imposible, en vano se pide.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
La muerte regalos no prende.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.