Cada cual habla según como le fue en la feria.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
El que hambre tiene, con pan sueña.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
La esperanza alegra el alma.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Maestro, El se puede comer la regla.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Ojo por ojo y diente por diente.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
A la vejez, cuernos de pez.
Ojo al parche.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
No tientes al diablo que lo veras venir.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Ver y no tocar, se llama respetar.
La muerte hace reflexionar.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Hasta la belleza cansa.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.