Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Gallina que canta, de poner viene.
La falta de progreso significa retroceso.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Volver a inventar la rueda.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Una flor no hace primavera.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Quien lee y escribe no pide pan.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
A dos días buenos, cientos de duelos.
El gallo donde canta come.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Mal duerme quien penas tiene.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Amores y dolores quitan el sueño.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Cada quien, con su cada cual.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Año de pitones, año de cabrones.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.