El vino y la mujer se burlan del saber.
Cada arroyo tiene su fuente.
La buena mula en el establo se vende.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Palabra de cortesano, humo vano.
El tonto ni de Dios goza.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
La oscuridad reina a los pies del faro.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Lo comido por lo servido.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Se heredan dinero y deudas
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Ni llueca eches que pollos saques.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Perro que ladra no muerde.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El verano muere siempre ahogado
Solo el mudo no cuenta mentiras.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.