Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Voz del pueblo, voz del cielo.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
A cada paje, su ropaje.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
El que come y canta algún sentido le falta.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Hijo de tigre: tigrillo.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Buey suelto, rey muerto.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
De joven maromero y de viejo payaso.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
El buen mosto sale al rostro.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Quien vende barato vende doblado.
No cantes victoria antes de tiempo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.