Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
No hay duelo sin consuelo.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
La botica abierta y el boticario en la puerta.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
A cada día su pesar y su esperanza.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El que más mira menos ve.
La soga, tras el caldero.
Intimidades, solo en las mocedades.
La lealtad se paga.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Rascar y comer comienzo ha menester.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Lo malo sin maestro se aprende.
En casa llena no hay mujer mala.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Una vez al año, y ésa con daño.
A la que bien baila, con poco son le basta.
El vino en jarro cura el catarro.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
El borracho, de nada tiene empacho.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Sayo grande, tapa mucho.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.