Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Es viejo, pero no pendejo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
La nuez llena, menos que la vana suena.
De chica candela, grande hoguera.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Mujer ventana, poco costura.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Gato gordo, honra su casa.
Come leite e bebe viño, e de vello serás mociño. Come leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
A cada día su pesar y su esperanza.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.