Corta despacio, que hay poco paño.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
A secreto agravio, secreta venganza.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Jugar la última carta.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
A tal amo tal criado.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
No te salgas por la tangente.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
De solo aire no vive nadie.
Presto rico, presto pobre.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Haz mal y guárdate.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Hombre intranquilo vale por diez.
Para presumir hay que sufrir.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Baila Antón según le hacen el son.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
A quien espera, su bien llega.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
No de plata sino de barro.
La sed por el oro, socava el decoro.
El que bruto entra, bruto se ausenta.