El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Muerte deseada, vida prolongada.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
El lo que se pierde, se aprende.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Están más concentraos que un jugo de china.
La palabra es playa, el silencio oro.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
En Febrero busca la sombra el perro.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
Ara bien y cogerás trigo.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
La ocasión asirla por el guedejón.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Aún queda el rabo por desollar.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Arca abierta al ladrón espera.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Donde se pace, que no donde se nace.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.